jueves, 24 de noviembre de 2011

Cuando veas las barbas de tu vecino caer...

Prefacio

Antes de comenzar a escribir lo que pretendo escribir, quiero poner claros algunos axiomas. Sí, axiomas, pues no son postulados que se puedan discutir o poner en duda, son en sí mismos, indiscutibles e inapelables:

  • Voy a hacer uso del lenguaje que me dé la puta gana, pues no pretendo hacer un enunciado académico.

  • No estoy afiliado a ninguna filosofía política concreta o partido, por ende, ninguna de las cosas que diga a continuación pretende apoyar alguna postura política.

Habiendo dejado claro esto, ya puedo comenzar.


La raíz del problema

Desde hace varios años, muchos países del mundo han implementado una política de censura a los medios informativos, con especial ahínco en el Internet. ¿Por qué este resentimiento hacia el Internet? La respuesta es más que obvia: es el medio de comunicación más libre y abierto jamás creado, sin editoriales, sin aparatosas imprentas, sin nada que impida su libre esparcimiento por el mundo. Un ejemplo de esto es que yo pueda publicar este contenido con plena libertad y sin pasar por la línea editorial de nadie. En pocas palabras: CADA QUIÉN DICE LO QUE LE VENGA EN GANA.

A todas estas, ¿por qué todo este peo con la censura en Internet? ¿Acaso me afecta que los pobre chinos o los amordazados Sirios tengan restringido el Internet? Quizás no, pero probablemente sí te afecte cuando otros países que se jactan de ser estandartes de la libertad y la democracia empiecen a censurar Internet también. ¿Acaso no te parpadeó por la mente una bandera llena de estrella y franjas cuando leíste “estandarte de la libertad y la democracia”? Sí es así, vas por buen camino.

En efecto, nuestros amiguitos del norte, los todopoderosos gringos, pretenden aprobar en el futuro cercano una ley de censura en Internet. Su excusa es simple: parar la piratería en Internet. Pero seamos sinceros, viniendo de un gobierno que ha invadido países bajo el pretexto de armas químicas inexistentes, este argumento bien podría ser una falacia.

Aunque pueda parecer una propuesta de ley “inofensiva”, en realidad no lo es. Básicamente, se pretende colocar en una lista negra aquellos sitios que publiquen cualquier material que viole la propiedad intelectual, aún cuando este contenido haya sido publicado por usuarios del servicio web y no por los administradores de éste(¿les suena la palabra "autocensura"?). No conforme con esto, la ley otorga poderes a senadores y jueces para demandar y clausurar un servicio web de forma definitiva. No es de extrañar que las casas disqueras, los estudios de cine, farmacéuticas, editoras de libros y periódicos han apoyado la moción de manera contundente. Todos ellos, forman una podrida simbiosis con el gobierno, con el fin de poco a poco llenar la mente de sus ciudadanos con mierda mediática.

Esta ley afecta directamente varias compañías de Internet cuyo principal servicio es hacer que la gente comparta y publique contenido de forma libre: Facebook, Google, Twitter, Yahoo y muchas otras. El gigante Google ya ha plantado cara, pero le han devuelto el golpe a través de una multimillonaria demanda ganada a favor de las grandes farmacéuticas, por valor de 500 millones de dólares,


... pon las tuyas en remojo

Sin embargo, defiendo una tesis particular y muy personal. Si hay algo que caracteriza a los poderosos de Norteamérica es que no son huevones (de otra manera no hubieran sido tan poderosos como lo son hoy) y saben sacar cuentas. Ellos han visto la primavera árabe, el movimiento 15M en España, las movilizaciones en Grecia. Más aún, han empezado a vivir en carne propia las movilizaciones en su país: los acampados en Wall Street.

Cualquier oficial de guerra sabe algo fundamental: corta la línea de suministro del enemigo y lo tendrás de rodillas en poco tiempo; y eso es precisamente lo que se pretende hacer, cortar el suministro de información libre y espontánea emanada de redes sociales y páginas de activismo.

Empero, el problema no se reduce solamente a Estados Unidos, pues siendo éste país un referente para muchos otros, es muy posible que varios sigan su ejemplo e implanten leyes parecidas a mediano plazo.

Posiblemente te estarás preguntando: “¿Y qué coño puedo hacer al respecto yo?” o “No parece tan grave, ¿por qué preocuparse?”. Si bien es cierto que esta legislación no afecta de manera tan directa tu vida, desde mi punto de vista, no es más que sólo el comienzo. Con el mundo cada vez más envuelto en crisis (una crisis económica y política creada por los poderosos) y con un descontento creciente como marea brava entre la gente, no sino cuestión de tiempo para que esta cañería se destape y escupa su detrito en la cara de todos. Posiblemente sea inevitable, pero los poderosos siempre intentarán de correr un poco más la arruga o, en caso de no poder hacerlo, de poner las cartas en la mesa para que les sean favorables.

Hágamos un pequeño ejercico: imagina a tu proctólogo colocándose los guantes de examinación y untando su dedo índice con vaselina. Ahora coloca la cara de tu personaje poderoso favorito (un político, un banquero o un líder mediático que odies realmente) a este proctólogo imaginario. Ya sabes lo que viene y tratas de apretar el culo, mas sin embargo, ya es muy tarde, y te encuentras siendo sodomizado por esa persona que tanto odias. Sí no te agradó esta imagen, entonces no te agradará lo que depara el futuro si no se hace frente a legislaciones como esta.

¿Quieres esto para ti?